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sábado, 28 de noviembre de 2015

MEMORIA JUSTICIA VERDAD

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Contratapa  |  Viernes, 13 de noviembre de 2015

Es bueno saber

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Por Juan Forn

  
En julio de 1973, López Rega mandó a la policía y a los bomberos a reprimir a un grupo de lisiados, ciegos y sordomudos que había cortado el túnel de Avenida Libertador, en protesta por la explotación a que los sometían en los cercanos talleres de la AOI (Ayuda y Orientación al Inválido). Para que pareciera una represión “pacífica” ordenó que los policías se ocultaran detrás de los bomberos y que “hicieran cagar a esos lisiados de mierda” antes de que llegara la prensa. Fueron eficaces: el único medio que cubrió el episodio fue El Descamisado. Los lisiados en cuestión eran un grupo conocido para todos aquellos que hubieran estado en los bosques de Ezeiza el infausto día del retorno de Perón al país, o en la Plaza de Mayo cuando Cámpora asumió la presidencia: integraban el Frente de Lisiados Peronistas, Los Rengos de Perón, como los bautizó El Tío.
Más o menos por esos días, un quinceañero ciego llamado Alejandro Alonso y su amigo del barrio Aníbal Perón (sobrino nieto del general: su madre había tenido que usar el apellido de soltera para que la dejaran parir a su hijo en 1956) llegan a una casa en Belgrano a encontrarse con dos chicas. Unos días antes, en la Biblioteca para No Videntes de Almagro, Alonso había oído hablar de una chica hermosa que iba a la biblioteca, acompañada de una amiga igual de linda que le hacía de lazarillo. Aníbal consiguió el teléfono y partieron los dos a la cita en casa de Mónica Brull. Efectivamente, Mónica y su amiga Trudy Hlaczik eran preciosas, pero Aníbal no alcanzaba a darse cuenta de cuál era la ciega porque ambas se movían con la misma soltura por la casa. Los padres de Mónica Brull la habían convencido de que, para estudiar y estar a la par de los “normales”, no tenía que salir a la calle. Alejandro Alonso no era ciego de nacimiento como ella: hasta los doce años jugó a la pelota en la calle, a pesar de los anteojos culos de botella que debía usar, y cuando un desprendimiento de retina lo dejó ciego se negó a vivir encerrado. Le contó a Mónica que estudiaba en la nocturna, que pertenecía al centro de estudiantes, que sus padres habían sufrido persecución por peronistas, que su amigo Aníbal era sobrino nieto del General y que había escuchado en la tele que un grupo de discapacitados pedían por una ley laboral para personas con problemas físicos: ahí tenían que ir los dos. O los tres, porque Trudy quiso ir con ellos.
Así llegaron al Instituto Nacional de Rehabilitación, en la calle Dragones y Mendoza, Bajo Belgrano, y a su escuela de oficios para discapacitados llegados de todas las provincias y de países vecinos. Así conocieron a José Poblete, el dínamo de esta historia, un chileno sólo tres años mayor que ellos, que había perdido las dos piernas en un accidente ferroviario y había llegado hasta Buenos Aires para volver a caminar aunque fuera con piernas ortopédicas. Pepe Poblete luchaba para que se aprobara la ley 20.923, que obligaría a toda empresa privada, estatal o mixta a tener un 4 por ciento de personal discapacitado. Pepe Poblete quería trabajar para traer a sus seis hermanos de Chile. No quería trabajo de lástima: quería un trabajo de verdad, de persona “normal”. Pepe Poblete tenía una energía y una convicción contagiosas. Les contó a sus nuevos amigos que por eso había sido la protesta en el túnel de Libertador, y que ahora que la ley iba a ser aprobada, tenían que ir a pelear por esos trabajos “normales”.
Y eso hicieron. Mónica consiguió trabajo en una fábrica de cueros, Pepe en Alpargatas, Alonso en el Banco Provincia (donde lo pusieron en una oficina de subsuelo con los “impresentables”, desde discapacitados a homosexuales). Pepe los convenció de que siguieran reuniéndose en el Instituto donde formaron la Unsel (Unión Socioeconómica del Lisiado) y el Frente de Lisiados Peronistas, para el que donaban parte de su sueldo, con eso compraron un mimeógrafo y empezaron a militar. Había paralíticos, rengos, mancos, ciegos, sordomudos y hasta un parapléjico campeón de ajedrez. Hacían un taller de lectura, iban juntos al cine, iban a bailar a Chelovesco, un boliche secreto en Lanús de gays y travestis, donde dejaban entrar a los “diferentes”. Cuando López Rega los hizo echar del Instituto, se unieron al grupo Cristianos para la Liberación. Ya usaban nombres de guerra, ya practicaban técnicas de fuga por si les caía un operativo. Con el golpe militar y la derogación de la ley 20.923 perdieron sus trabajos y salieron a vender tarjetas de Navidad en los trenes. Además de vender, hacían obleas a mimeógrafo en un taller clandestino y después las pegaban en los baños de bares y estaciones, en los respaldos de los asientos de colectivo, en las ventanas de los trenes, en los postes de las paradas.
Trudy formó pareja con Pepe Poblete y tuvieron una bebé. Mónica, Trudy y Alonso habían hecho el ingreso a la facultad, a psicología, pero los milicos cerraron la carrera. Ya habían descubierto a Alfredo Moffatt, leyeron su libro Psicoterapia del oprimido y lo fueron a ver para estudiar con él. Moffatt les contó que, en los bombardeos de Londres, los ciegos eran los que guiaban a la gente en los refugios subterráneos. Les decía que el peronismo podía darles cabida precisamente porque era “el aluvión zoológico”, les daba vuelta los conceptos (“Me cuesta ser normal sin ser un empobrecido existencial”), les contaba que su madre era paralítica y que él de chico ya decía: “¿Cómo va a ser discapacitada si hace todo en mi casa?”.
La historia de Pepe y Trudy y Mónica es conocida: los chuparon en 1978 y los llevaron al Olimpo, a Trudy la violaron y la separaron de su bebé; a Pepe le daban doble máquina por chileno y por tener una mina tan linda (lo llamaban El Cortito, lo subían a una escalera y lo tiraban al suelo desde dos metros de altura). A Mónica (que estaba embarazada) la violaban por judía y por ciega. Videla había dicho poco antes, hablando de Claudia Grumberg, la primera desaparecida lisiada: “Que tenga una dificultad física no la inhibe de ser una terrorista ideológica”. A la hora de trabajar no tenían los mismos derechos, pero a la hora de la tortura, sí.
Alejandro Alonso se salvó de aquella redada, durmió tres días en plazas hasta que logró subirse en Retiro en un tren a Santiago del Estero, sin pasaje (lo acompañaba Miguel, un compañero rengo: el guarda no se animó a bajarlos). A los pocos meses logró volver a Buenos Aires y, vendiendo en los trenes, logró ubicar a los que quedaban del Frente. Se juntó y tuvo dos hijos con una de las hermanas de Pepe, Patricia. En 1983 se reencontró con Moffatt, quien le contó que en Brasil había leído un informe de Amnesty sobre el Olimpo donde se hablaba de un lisiado con insólita habilidad para moverse sin piernas cuya silla de ruedas un día apareció vacía en el patio y se supo que había sido trasladado, es decir ejecutado.
Con Moffatt acudió Alonso al juicio a las juntas y con Moffatt estudió hasta recibirse: fue el primer psicólogo social ciego que tuvo la Argentina. También ubicó a Mónica Brull y la incitó a recibirse ella también y a participar en la movida de El Bancadero con Moffatt. Los padres de Mónica habían conseguido su liberación y la de su bebé en 1982. Pepe y Trudy no tuvieron esa suerte: continúan desaparecidos. Pero su hija, Claudia Victoria Poblete Hlaczik, fue restituida a sus verdaderos familiares en el año 2000 y su caso sirvió para que en 2005 la Corte Suprema declarara inconstitucionales las leyes de obediencia debida y punto final y comenzaran los juicios de la memoria. Leila Guerriero contó la historia de Pepe y Trudy y su hija Claudia en su libro Frutos extraños; Alejandro Alonso cuenta su historia y la de todo el grupo en su libro Los rengos de Perón, publicado hace muy poquito.
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Estimados, me dirijo a ustedes con el fin de hacerles llegar el
programa radial CIUDAD PARA TODOS del día 10-11-15, en el que se me
entrevistara.
En dicho programa, se analizan las políticas llevadas adelante en la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se dan a conocer los diferentes
problemas cotidianos de los vecinos y ciudadanos en general, que
habitan, trabajan y o pasan por esta Ciudad.
Les solicito, tengan a bien difundir este enlace entre sus allegados.

https://www.youtube.com/watch?v=AlKcPZIAW7Q&feature=youtu.be

Quedo a su entera disposición.
Muchísimas gracias.


NATALIA VERÓNICA GULINO.

martes, 9 de junio de 2015

NI UNA MENOS

MIÉRCOLES 3 DE JUNIO - PLAZA DE LOS DOS CONGRESOS





La Asoc. PROGRAMA ACOMPAÑANDO, adhirió a la convocatoria y escribió un breve documento. Varios jugadores del plantel (dispositivo fútbol) concurrieron y mas tarde en un bar en la zona de Tribunales, se habilito un espacio de reflexión, coordinado por MARTIN GUIDO ALONSO y SERGIO GUSTAVO MENDEZ.-

 La Asoc. PROGRAMA ACOMPAÑANDO, denuncia y repudia  el - sistema patriarcal -, organización social en donde  la autoridad la ejerce el varón,  (jefe de familia, dueño del patrimonio) y de ese patrimonio forman parte, esposa, hijas/os, esclavos y los bienes.  Esa organización social se basa en la desigualdad y prejuicios  contra las mujeres  y de determinados varones  que no responden a sus designios.  Destacamos en ese punto la subestimacion de las personas con discapacidad y la doble violencia contra las mujeres. En primer termino, por su condicion de mujer y en segundo lugar por vivir con una discapacidad.-









martes, 2 de junio de 2015



Asoc. PROGRAMA ACOMPAÑANDO - ONG
Contacto; (15) 5722 6968

                                    DOCUMENTO Y ADHESIÓN A NI UNA MENOS. 

   LA ASOCIACIÓN CIVIL PROGRAMA ACOMPAÑANDO ADHIERE Y CONVOCA A COMPAÑERAS/OS DE LA C.D. DEPORTISTAS Y FAMILIARES A ENCONTRARNOS 
   EL PRÓXIMO MIÉRCOLES 3 DE JUNIO, A LAS 16:30 HS. EN CORRIENTES ESQUINA CALLAO PARA SUMARNOS A LA MARCHA DE NI UNA MENOS QUE SE INICIA EN 
   LA PLAZA DE LOS DOS CONGRESOS HASTA TRIBUNALES.
   LA ASOCIACIÓN PROGRAMA ACOMPAÑANDO REPUDIA LOS FEMICIDIOS Y CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA CONTRA LA MUJER Y EXIGE EL PLENO 
   CUMPLIMIENTO DE LAS LEYES Y CONVENCIONES QUE ESTABLECEN EL DERECHO DE LAS MUJERES A VIVIR UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.
    ADEMAS OBSERVAMOS Y DENUNCIAMOS LAS PRACTICAS DE MALOS TRATOS QUE SE REPRODUCEN CONTRA LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD EN LOS ÁMBITOS FAMILIARES
   COMUNITARIOS, JUDICIALES E INSTITUCIONALES QUE IMPIDEN QUE LAS MISMAS, CON Y SIN DISCAPACIDAD PUEDAN DESARROLLARSE ACORDE CON SUS SUBJETIVIDADES, IDENTIDAD DE GENERO Y DESEO, SIN DISCRIMINACIÓN NI SUBESTIMACIÔN POR SU CONDICIÓN DE MUJER.

SERGIO GUSTAVO MENDEZ - SILVINA CORDOBA - CARLOS CESAR NAVARRO

miércoles, 29 de abril de 2015

Asumió en España la primera concejal con síndrome de Down

Ángela Bachiller, de 30 años, juró en su nuevo cargo en una ceremonia cargada de emoción en Valladolid
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Ángela Bachiller cumplió una meta que se propuso hace años. Foto: EFE 
VALLADOLID (EFE).- Emocionada, Ángela Bachiller se convirtió esta semana en la primera concejala con síndrome de Down de España. El pasado lunes, juró su cargo en el Ayuntamiento de Valladolid, que la recibió con fuerte expectativa por su "valentía" y sus 30 años de lucha por la normalización e integración.
La imagen de la joven auxiliar de administrativo sentada en los escaños del PP del Ayuntamiento de Valladolid, con su recién estrenada medalla de concejala al cuello, ha sido la de la normalidad, la de la igualdad, la de una edil más, "preparada, educada, discreta", como la definió su madre, Isabel Guerra.
"Gracias por todo, por haberme dado la confianza", dijo Bachiller, en una conferencia de prensa después de asumir, acompañada del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva. Los nervios del momento no la dejaron decir nada más.
León de la Riva enmarcó el juramento del cargo dentro de la política de apoyo a la integración de las personas con discapacidad del Consistorio vallisoletano, que ya en la anterior legislatura contó entre sus ediles con el primero en silla de ruedas de España, según recordó.
Bachiller ocupa el puesto dejado por dimisión de Jesús García Galván, imputado en una causa judicial.

Lucha

Su madre acompañó todo el momento con un orgullo evidente. Su familia "ha luchado desde el minuto uno en el que nació", dijo Isabel Guerra, quien al momento de traerla al mundo se dijo que se daba "un día para llorar y toda una vida para trabajar".
Guerra, enfermera de profesión, se mostró feliz por la "valentía" de su hija, quien aseguró que nunca "tira la toalla" en lo que hace, aunque reconoció que nunca se imaginó que llegará a ser concejala.
La receta para llegar hasta este momento de hoy ha consistido en "mucho amor, mucha disciplina, mucho trabajo y una vida normalizada en todo", con las mismas posibilidades que dio a su otra hija, Lara, de 33 años, que trabaja como Policía Nacional en Barcelona, y que es un referente para Ángela.
También acompañaron a la joven de 30 años en ese día histórico, su padre, su hermana, sus abuelos asturianos Juani y Ángel, sus compañeros de la Asociación Síndrome de Down y su profesora durante 19 años, Memé González, quien ha destacado de ella su perfeccionismo, su vitalidad, su alegría, y su actividad..



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viernes, 24 de abril de 2015

           FIRMAR ESTA PETICIÓN, ACOMPAÑANDO LA RESOLUCIÓN,                                                                                                                                                            DEL ORGANO DE REVISIÓN NACIONAL 17-2014                                                                                                                                                                                        RECOMIENDA PROHIBICIÓN ELECTROSHOCK
Dra. María Graciela Iglesias, esta petición es dirigida a Usted por su integridad como funcionaria pública y compromiso con las personas con discapacidad mental.
Le pido en nombre de todas las personas con discapacidad mental la prohibición en Argentina de la aplicación de electroshock.
Porque la aplicación de electroshock constituye tortura, provoca daños irreparables y muertes  e incurre en violación de Derechos Humanos de las personas con discapacidad de acuerdo a las Leyes 26.378 y 26.656
Porque el 16 de MAYO  es el  DÍA INTERNACIONAL DE PROTESTA CONTRA ELECTROSHOCK  y realizar esta actividad se  corresponde con el Artículo 8 de la CDPD: Toma de conciencia inc. b) Luchar contra los estereotipos, los prejuicios y las prácticas nocivas respecto de las personas con discapacidad, incluidos los que se basan en el género o la edad, en todos los ámbitos de la vida.



MAYO 9, 16.OO HS REUNIÓN ORGANIZACIÓN: INVENTEMOS NUESTRA PROTESTA (C.A.B.A.):

jueves, 16 de abril de 2015

Olave: La escuela y la sociedad los dejan de lado

El arquero de Belgrano tiene una hija con síndrome de Angelman. No la admiten en colegios comunes, y en una especial le pidieron que fuera una hora por día, tres veces por semana. Está desescolarizada.

  •  Puro amor. Olave junto a su pequeña Arantza. Le da pena que muchos no puedan ver “lo que vienen a brindar estos niños, que es amor” (Sergio Cejas/LaVoz)
    Puro amor. Olave junto a su pequeña Arantza. Le da pena que muchos no puedan ver “lo que vienen a brindar estos niños, que es amor” (Sergio Cejas/LaVoz)



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“Es el partido más importante de mi vida”, grafica Juan Carlos Olave, el arquero del Club Atlético Belgrano, cuando cuenta la batalla diaria de su familia por lograr que su hija Arantza (10) sea incluida en un colegio común. La niña tiene síndrome de Angelman, un trastorno neurológico que le provoca un retraso mental y dificultades en el habla, entre otras cosas.
La niña comenzó su escolarización en un jardín de infantes con una maestra que comprendió que la única manera de incluir a la pequeña era que todos los niños de 5 años aprendieran el lenguaje de señas. Debe haber sido la mejor experiencia escolar que Arantza tuvo en la escuela.
Primer grado se complicó, y la familia Olave terminó peregrinando por escuelas comunes que rechazaban el ingreso. Hasta que finalmente, este año, Arantza ingresó a una escuela especial que terminó, a la fuerza, abandonando. Hoy está desescolarizada.
“La mandamos ahí por recomendación de la psicopedagoga, para que se fuera superando, pero debería integrarse a una escuela común. Ella observa y copia de sus pares; entonces hay que ponerle la vara alta... Le dan talleres, es un centro de día, una escuela. Hacía pocos meses que iba… Pero le dijeron que no fuera todos los días, sino tres veces por semana, una hora, porque los otros chicos le tienen miedo”, explica Olave.
El arquero no quiere hablar tanto de su caso, pero está decidido a contar su experiencia que es, asegura, la de otros papás que tienen, además, carencias económicas. Quiere que su testimonio se focalice en la situación general.
“Nos preocupa la inclusión de los chicos en la escuela, en la sociedad. Las posibilidades de sociabilizar, de desarrollarse, son muy pocas y no hay avances. Los chicos no llevan una vida normal como tiene que ser. Son diferentes, pero tienen sus cosas para poder crecer y no hay muchas oportunidades para ellos”, asegura. “Provoca impotencia, dolor, bronca”.
Juan Carlos subraya que para su familia Arantza “es una bendición de Dios” y que su caso es apenas uno entre miles. “Algunos casos son más complicados y con pocas posibilidades. Hay una resignación a tener a nuestros hijos dentro de casa bajo nuestra ala, pero tienen todo el derecho a jugar con otros”, opina. Y agrega: “Esta situación les quita a los niños sin dificultades la posibilidad de conocer y nutrirse de lo que brindan estos chicos. No saben lo que se pierden”.
Mundo adulto
La responsabilidad, aclara Olave, no es de los niños, sino de los adultos. “Estos chicos vinieron a ablandar el corazón de los grandes, pero el corazón no se nos ablanda”. “Tenemos que hacer algo. No hay maestras integradoras suficientes o muchos no las pueden pagar. Tenemos una deuda pendiente. Les damos cero posibilidades de mejorar sus vidas, de tener trato con la gente. Pienso en el sufrimiento de muchas familias”, subraya.
El papá de Arantza insiste en que la mayor preocupación es que se ponga en contacto con otros niños. Hoy, su hija realiza sólo actividades individuales: natación, equinoterapia… Otros, ni siquiera eso.
“El problema es de los grandes. Los nenes especiales tienen una vida igual a la del resto, pero se pierden los grupos, las amistades. Tenemos que tener lástima de nosotros mismos porque no podemos ver lo que vienen a brindar estos niños, que es amor”, sostiene. Cree, además, que las escuelas para niños especiales no deberían existir porque, considera, es una manera de discriminar.
Vale aclarar que la familia nunca hizo el reclamo al Ministerio de Educación.
 




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